Ir al contenido principal

Despertar


Esta mañana me despertó un ligero escozor en la punta de la nariz. Al abrir los ojos me encontré con los de mi hijo, mirándome desde su temprana infancia de un año con siete meses. El conjunto de sus ojos curiosos enmarcados por el ligero esbozo de una sonrisa denotaba inteligencia y una inmensa dulzura que nunca quisiera olvidar. Tenía su dedo índice apoyado en la punta de mi nariz y así, como si estuviera señalándome, dijo suavemente: “papá!”.

Comentarios

Entradas populares de este blog

7 reflexiones prácticas

Por Alfredo Ortega Trillo SUEÑO ¿De qué materia están hechos los sueños? Yo me los imagino de nube, como esas nubes blancas sobre un fondo de cielo azul. Tan pronto te les quedas viendo comienzas a ver imágenes en ellas, proyecciones de tu cerebro que por estar en el cielo parecieran inalcanzables. Luego sopla el viento y se las lleva a otros cielos. Pero hay nubes que se quedan clavadas en el tuyo, sin que lluevan, sin que se las lleve el viento. De esta clase de nube deben estar hechos los sueños, no aquellos que dejamos en la almohada, sino esos que nos acompañan día a día, porque los soñamos con los ojos abiertos. Es verdad que los sueños se alojan en las alturas, pero no son inalcanzables. Si están en lo alto es solo para obligarnos a crecer hacia ellos. PASION ¿De qué materia están hechos los sueños? Yo me los imagino de nube, como esas nubes blancas sobre un fondo de cielo azul. Tan pronto te les quedas viendo comienzas a ver imágenes en ellas, proyecciones de tu c...

EL SUEÑO AMERICANO NO ES AUTOMÁTICO

Bajé del trolley. Sobre la acera ya había una línea de personas con una carta del Home Land Security Department similar a la mía en las manos. Caminé para colocarme al final, y la línea dio la vuelta a la manzana hasta el mismo sitio donde yo había bajado del trolley. Los que hacíamos la fila nos movíamos inquietos en nuestro lugar, disipábamos el nerviosismo en la charla con el de adelante y el de atrás. “Si ya esperó treinta años, que no pueda esperar una hora!”, decía una señora a otra. Luego la típica especulación, que nunca faltan en estas situaciones: “Nos van a dar unas fichas y luego nos van a llamar en diferentes horarios”, que alguien secundó con un “Yo creo que sí, porque si no ¿dónde van a meter a tanta gente?” Pues la metieron! El Golden Hall del US Court de San Diego en punto de las diez de la mañana se llenó con 1750 personas. “Hola!” dije a mi izquierda a una peruana, y “Hi!” a una china, a mi derecha. Me causaba gracia considerar que a pesar de nuestros diversos orígen...