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Mostrando las entradas etiquetadas como Armandito

Despertar

Esta mañana me despertó un ligero escozor en la punta de la nariz. Al abrir los ojos me encontré con los de mi hijo, mirándome desde su temprana infancia de un año con siete meses. El conjunto de sus ojos curiosos enmarcados por el ligero esbozo de una sonrisa denotaba inteligencia y una inmensa dulzura que nunca quisiera olvidar. Tenía su dedo índice apoyado en la punta de mi nariz y así, como si estuviera señalándome, dijo suavemente: “papá!”.

La primera raya

Cubrí el piso de cartulinas blancas y coloqué en medio un puñado de crayolas. Le abrí la portezuela y suavemente lo empujé adentro del corralito. El niño avanzó trastabillando hasta el pequeño promontorio de crayolas. Se acuclilló y jugó con ellas. Se las llevaba a la boca, las arrojaba al piso, las volvía a coger, las frotaba entre sí hasta que, accidentalmente --como por arte de magia-- descubrió en la superficie blanca el nacimiento de una raya.