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Pepenador culto

Hace unos momentos, afuera de mi casa le pregunté al pepenador que hurgaba en el bote de basura. “¿Qué buscas?” “Latas de aluminio,  libros”, me dijo.
“¿Libros?”
Le entregué dos bolsas llenas de ellos que tenía listas para regalar… aunque nunca pensé que a un pepenador.
“¿Qué haces con ellos?”
Si me gustan me los quedo para leerlos, si no los vendo.
Me horrorizó pensar que la lectura no fuera antídoto contra la pobreza, como proponen las campañas de televisión.
Pero es que, la verdad… nadie lee para hacer dinero, sino para ser más feliz.

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